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Archive for 31 julio 2012

Usando la Wikipedia como escritor

Durante mi trabajo de investigación para mis novelas dedico centenares de horas a recorrer la Wikipedia. Hay muchos escritores y profesionales que no sienten ninguna simpatía por la fiabilidad de esta enciclopedia social, pero para mí ha resultado siempre de una utilidad inmejorable. Por supuesto, la labor de investigación implica siempre verificar cualquier dato, y eso resulta siempre mucho más largo y laborioso.

Como escribo novela histórica, mi trabajo de documentación suele adoptar tres niveles:

  • En un primer estadío, utilizo Internet y sobre todo la Wikipedia. Y cuando digo Wikipedia no me refiero sólo a la española. Utilizo la inglesa, que prácticamente puedo leer con total comprensión (y si me resulta necesario resolver alguna palabra lo hago con un diccionario), la francesa, que hasta cierto punto comprendo (y si me pierdo hago una traducción con Google Translator), y luego la catalana o italiana en muchos casos, cuya lectura es casi comprensible para mí. En ocasiones, juntando los datos individuales de los ínter-artículos de cada una de ellas se consigue un resultado mucho más completo y exento de errores que por separado.
  • En un segundo momento, acudo a libros de especialistas, los cuales habrán aparecido en las referencias de la Wikipedia. Aquí ya sí que estamos en buenas manos, pero ha sido gracias a la Wikipedia, que nos ha ido mostrando quiénes son los más renombrados historiadores en cada tema en cuestión, y nos ha ido proporcionando un resumen de la materia.
  • Todavía hay un tercer estadío, y parte de la siguiente pregunta: ¿Nos creemos a los historiadores? Ellos mismos, en sus libros, están constantemente contradiciendo a sus colegas, por lo que al final, si de verdad nos queremos formar una opinión propia sobre un determinado asunto, el único camino que queda es acudir a las fuentes, normalmente la crónicas antiguas, correspondencia, etc. Este último trabajo puede llegar a ser pesadísimo pero resulta sumamente gratificante, porque nos hace convertirnos prácticamente en historiadores a nuestra vez.

Así que al final al novelista de novela histórica poco le distancia de dedicarse a la labor de historiador. Y eso nos lleva de nuevo al inicio: a la Wikipedia. ¿Por qué no aportar a la Wikipedia, que tanto nos dio inicialmente, algo de lo que vayamos descubriendo, para lograr que el conocimiento se pueda compartir y distribuir de un modo más abierto? Si todos colaboráramos un poco con la Wikipedia, en breve esta enciclopedia llegaría a albergar todo el saber humano.

Siempre quise hacerlo pero nunca me atrevía lo suficiente. ¿Yo, qué conocimientos puedo aportar a una enciclopedia? Bueno, lo primero es aportar, por ejemplo, traducciones. Resulta penoso constatar las cifras de artículos que existen en cada idioma en la Wikipedia. Hay cuatro veces más artículos en inglés que en cualquier otro idioma, por ejemplo, que en español. Esto significa que las tres cuartas partes de la Wikipedia sólo están visibles para angloparlantes, un enorme torrente de conocimiento que de poder accederse en el propio idioma daría lugar a mucha más cultura y avance educativo.

No hace falta que me extienda sobre las enormes bondades del proyecto Wikipedia, qué duda cabe. No está en manos de ningún grupo empresarial, es una organización independiente la que lo gestiona. Su contenido está creado por toda la comunidad (cualquiera puede ser wikipedista), con las ventajas e inconvenientes que eso puede crear en cuanto a errores. Pero sobre todo su crecimiento a lo largo de estos últimos años ha sido imparable, superando en muchos casos en la actualidad en número de artículos y sobre todo amplitud a cualquier otra enciclopedia universal que se hubiera desarrollado anteriormente.

Así que, ¿por qué no aportar nosotros algo? ¿Y en qué? ¿Nos podríamos considerar expertos cualificados en alguna materia como para lanzarnos a ello?

La respuesta es que no hace falta ser experto en nada. Recordemos: existen cuatro veces más de artículos en inglés quemen español, así que para empezar, cualquiera que sepa traducir suficientemente bien el inglés puede convertirse en un excelente wikipedista sin más que decidiéndose a traducir artículos de la Wikipedia en inglés a la de español. Un trabajo muy sencillo y rápido que nos permitiría engrosar a gran velocidad la Wikipedia en nuestro idioma.

Pues no se hable más y en marcha. En la próxima entrada comentaré cómo lo he hecho y me he convertido en cinco sencillos pasos en wikipedista.

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Blogueando con el iPad y Wordpress

Siempre me ha gustado WordPress como aplicación gratis para bloguear. Su interfaz es muy clara, sus opciones gratuitas son enormes, y ahora incluso, ya no hay excusa para no bloguear en el iPad gracias a la aplicación gratis que hay en la AppStore para WordPress.

Debo decir que no es muy completa, pero que cumple a la perfección su propósito de servir de herramienta para introducir nuevos contenidos a un blog creado. O incluso para crear un blog desde cero y empezar a añadir contenidos.

La mayor parte de las opciones de configuración tendremos que seguir seleccionándolas desde la página web, algo que hasta cierto punto se puede seguir haciendo en el iPad y en un navegador. Hay algunas cosillas que yo no he sido capaz de hacer desde el navegador (suelo usar Chrome en el iPad), como por ejemplo seleccionar un icono para el blog, o bien arrastar y soltar widgets en los diferentes paneles.

Por tanto, tal y como está ahora la aplicación WordPress para el iPad, al final siempre es necesario recurrir al PC para dar los últimos toques a nuestro Blog, pero eso sí, una vez está configurado a nuestro gusto, y ya no hay que tocar ningún ajuste, añadir entradas, páginas y comentarios es la monda de rápido.

Al inicio se nos presenta la típica lista a la izquierda, donde se mostrarán los Blogs que nos interesen. A la derecha el contenido.

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Tocando en un Blog accederemos a él, y podremos editar sus entradas, páginas y comentarios, así como ver las estadísticas. Si le damos al botón de crear nueva entrada se nos abre una ficha donde iremos rellenando el contenido de la entrada. Al escribir nos aparecerá una barra de botones supletoria para facilitar la introducción de etiquetas HTML (las más habituales para crear texto en negrita, cursiva, anotaciones, texto tachado, listas y texto formateado como código). Siempre se puede ocultar esta barra supletoria, lo que nos dejará a la vista la botonera de la ficha, desde la que será posible configurar la fecha y visibilidad de la entrada, previsualizar la entrada, o incrustar enlaces, vídeos o fotos.

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Me ha resultado comodísimo insertar fotos pues el lugar lógico donde accede es la Biblioteca de fotos, que es donde se guardan todas las imágenes cuando las guardamos desde el navegador. Así pues, si necesito mostrar una foto del teclado Logitech Solar Keyboard, me meto con Chrome en la página de Logitech, guardo directamente desde el navegador la foto que me gusta, y luego en la aplicación WordPress será pan comido meterla en nuestra entrada analizando el teclado. No he conseguido nunca que meta la foto en el punto donde está el cursor, pero vamos, es lo de menos, haciendo un cortar / pegar siempre se puede dejar una foto donde se quiera. Al incluir una foto en una entrada WordPress para el iPad la inserta automáticamente en la colección multimedia de nuestro Blog, haciendo que ya siempre quede disponible en él.

En definitiva, una pequeña gozada poder ir actualizando Blogs con el pequeño cacharrín, sin necesidad de encender el PC, y que estoy seguro de que se convertirá en el medio más habitual en los próximos años de ir actualizando contenidos en los sitios web. Lo recomiendo mucho.

Nota: es una lástima que Google (Blogger), Microsoft (Windows Live Spaces) y demás grandes que también tienen sus sistemas de blogging no hayan hecho ya sus aplicaciones para bloguear en el iPad. Esto va a dejar sola a WordPress, y eso supongo que no será muy bueno de cara a que veamos muchas futuras actualizaciones de la aplicación.

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Manías al escribir y atajos de teclado

Hay muchas recomendaciones sobre cómo deben utilizarse los guiones en una novela para crear el efecto de diálogo y separar las explicaciones del narrador de la voz de los personajes. Aquí cada cual tiene sus preferencias y manías. Yo voy a ofrecer la que suelo usar.

En primer lugar, con el iPad, al igual que con un PC, se pueden escribir tres tipos de guiones:

  • – guión corto (se consigue directamente desde el teclado virtual del iPad, o bien con una tecla de mi teclado Logitech)
  • – guión medio (se consigue en el teclado virtual de los números, dejando pulsado en el guión y seleccionando después en la lista de guiones el segundo; en mi Logitech es todavía más fácil con la combinación de teclas alt+tecla guión)
  • — guión largo (se consigue en el teclado virtual igual que el anterior pero seleccionando el tercer guión, y en mi teclado Logitech con alt+shift+tecla guión)

Se suele recomendar usar el guión largo como inicio de diálogo, pero la verdad es que a mí me parece excesivamente largo y siempre me ha dejado de gustar cuando lo veo usado en algún libro. Prefiero mucho más el guión medio, que además es más fácil de insertar. Aunque esto tiene algunos inconvenientes que luego comentaré (fácilmente solucionables, por otra parte).

Suelo seguir estas normas:

Guión medio y después un espacio en inicio de diálogo:

– ¿Dónde te habías metido? Te estábamos buscando.

Espacio, guión medio y espacio para la explicación del narrador:

– ¿Dónde te habías metido? Te estábamos buscando – dijo el otro con ansiedad.

Si el diálogo no sigue, como en el caso anterior, se termina el párrafo con un punto. Pero si el diálogo sigue, entonces añado al final de la explicación del narrador un espacio, el guión y luego el punto. A mí no me gusta, como se suele hacer, acoplar los guiones al texto del narrador. No me gusta que los guiones no tengan un espacio y queden pegados a las palabras. Manía de la buena, lo sé, pero…:

– ¿Dónde te habías metido? – dijo el otro con ansiedad –. Te estábamos buscando.

En el caso de que un diálogo sea muy largo y requiera más de un párrafo, aquí lo que he visto normalmente en los libros impresos me produce verdadero dolor. Las más de las veces no se indica con ningún carácter, lo cual crea una enorme confusión en el lector. A mí me gusta añadir éste símbolo » seguido de un espacio. Con mi teclado Logitech se inserta con la combinación de teclas alt+shift+”ç”:

– ¿Dónde te habías metido? – dijo el otro con ansiedad –. Te estábamos buscando.
– He ido a comprobar los sótanos, como me habíais dicho que hiciera. ¡Caramba! No vais a creer lo que me he encontrado allí. Hay un montón de agua y está todo tirado por los suelos, y se oyen unos ruidos muy raros.
» ¡Vamos! Tenéis que acompañarme. Hay que aclarar este misterio como sea.

El carácter » no es el único que puede insertarse con combinaciones de teclas. Existen muchos caracteres extraños que se pueden teclear usando las combinaciones de alt o alt+shift delante de una tecla. El siguiente listado los muestra:

  • Tecla normal: qwert yuiop asdfg hjklñ zxcvb nm,.- 12345 67890 ‘¡`+´ç
  • Tecla con alt: œæ€®† øπ å∫∂ƒ ™¶§ ~Ω∑©√ß µ„…– |@#¢∞ ¬÷“”≠ ´‚[]{}
  • Tecla con alt+shift: ŒÆ€ ‡ Ø∏ Å ∆fifl ¯ˇ˘˜ ‹› ◊ ˙˚…— ı˝•£‰ ⁄‘’≈ ¸˛ˆ±«»

Muy útil también en iPad es el atajo de pulsar dos veces la tecla espacio para que se sustituya por un punto, un espacio, y se quede la siguiente letra esperando a ser mayúscula. Funciona bien en Pages, pero no en todos los programas.

De todos modos, estas preferencias mías a la hora de colocar los guiones en los textos, aunque me resultan más agradables mientras escribo, no son las más adecuadas para la generación de ficheros ePub para el iPad. Algunos de los inconvenientes que tienen son éstas:

  • El guión medio no aparece tan largo en la aplicación de lectura iBooks a como lo hace en el programa Pages al escribir. Realmente es más apropiado utilizar el guión largo en lugar del guión medio. Pero eso se puede conseguir sin más que haciendo una sustitución al terminar la novela.
  • Colocar espacios entre los guiones y las palabras puede ocasionar en iBooks que el guión quede al principio de una línea, lo cual queda feo. Realmente es un problema del iBooks. El programa debería detectar si una línea empieza por un signo de puntuación, como es el caso del guión, y colocar una palabra como principio de línea. Por ello al generar el ePub es preferible hacer también una sustitución y quitar esos espacios. Pero es algo muy fácil de hacer cuando ya nos hemos preocupado de usar el guión medio.

Otro tema importante es el de la separación de palabras largas con guiones para que en textos justificados (todas las novelas llevan el texto justificado) no queden muy separadas las palabras de una línea. La recomendación que sigo es la de nunca colocar guiones para partir palabras largas porque de hecho el formato de página con el que escribo puede no ser el formato final de la novela, bien cuando un Editor tenga a bien producir un libro en papel, o bien si va a ir en un libro electrónico. En el iBooks del iPad, además, este tema está bastante bien resuelto porque realiza una fragmentación automática de las palabras largas, y parece que acierta muy bien con la separación silábica española, por lo que he podido leer hasta ahora, aunque a veces comete errores y separa palabras en lugares donde no va un cambio de sílaba. Supongo que esto irá en un fichero diccionario o algo así, o tendrá unas reglas, y con el tiempo lo irán mejorando. La experiencia de leer con estas separaciones automáticas de sílabas es mucho mejor que sin ellas, sobre todo en dispositivos pequeños como un smartphone.

Y nada más. Espero que hayan resultado útiles estos trucos.

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Voy a cambiar un momento de tema para tratar un asunto que me parece de suma actualidad y que me afecta de manera muy sensible.

Qué duda cabe de que con la llegada y la proliferación de los libros digitales en detrimento de los libros en papel se están produciendo una serie de situaciones en el mundo editorial que están convulsionando sus cimientos. Pero hay ciertos argumentos que se suelen defender en los típicos debates sobre el tema con los que no estoy de acuerdo, y quisiera decir algo al respecto.

Recomiendo la lectura en esta página web epubgratis.me de este hilo de su foro epubgratis.me/node/697. Ofrece un buen ejemplo de cuáles suelen ser las opiniones que se esgrimen respecto a qué se considera “correcto” o “incorrecto” en el asunto de “compartir libros digitales”. Yo no concuerdo con muchos de los motivos con los que se justifican las descargas desde esta web, sobre todo cuando hablamos de obras recientes.

Vayamos por partes.

El libro digital es un nuevo producto editorial que poco o nada tiene que ver con el clásico libro en papel. El libro en papel es un producto físico. Ocupa un espacio, tiene un peso, requiere almacenarse, transportarse, y la única forma en que puede compartirse con otras personas es mediante su préstamo, lo que implica que la persona que lo presta (el dueño del libro), deja de tenerlo en su poder mientras el libro es prestado.

Con el libro digital no podemos seguir usando la palabra “compartir” o “prestar”. Un libro digital no se “comparte” ni se “presta”. Cuando el libro físico se presta la persona que lo hace pierde el uso del libro. Con el libro digital eso no ocurre, porque es algo virtual, y no existe en forma física.

Nadie comparte un fichero informático. Se hace una copia. Se clona el fichero. Nadie en su sano juicio entregaría a otra persona un fichero informático y se quedaría sin él. Con el libro físico eso es justamente lo que pasa. Si yo le presto un libro a alguien, me quedo sin el libro durante el tiempo que lo he prestado. Pero si hago lo mismo con un libro digital, no me quedo sin mi libro.

Por tanto, ese manido concepto de que “compartir libros digitales no es incorrecto porque es como prestar libros en papel”, e incluso todavía más, que “compartir libros digitales sin permiso del autor tampoco es incorrecto”, a mí no me parece nada cierto.

El libro digital es otra manera perfectamente válida de leer un libro, y por tanto, a todos efectos, un fichero digital equivale a un libro. Hacer una copia de un libro digital equivale a tener una fotocopiadora en casa. La diferencia, por supuesto, está en la tremenda facilidad con la que se pueden copiar y transmitir libros digitales frente a lo que supondría hacer lo mismo con una fotocopiadora. Nadie tiene ni el dinero ni las ganas de ponerse a fotocopiar libros, gastando un montón de papel, para luego enviarlos por mensajero a todo aquel con el que se quisiera compartir esos libros.

Sin embargo, con el libro digital, ¡eso es justo lo que está pasando! Porque el libro digital no tiene las limitaciones del libro en papel. Y todos estos forofos de la página epubgratis.me, con cada libro que suben a la web, están dándole a un botón de una fotocopiadora en su casa y están enviando a todo el mundo ese libro gratis. Si eso lo hacemos únicamente con libros cuyos autores ya hace cierto tiempo que han fallecido (1), me parece perfecto. Si eso lo hacemos de forma limitada a unos cuantos amigos, también me parece bien. Pero que esto se haga con autores vivos y sin pedirles autorización, o bien que se haga de un modo tal que cualquiera, desde cualquier parte del mundo, pueda tener acceso a una copia de un libro que no ha comprado, pues eso ya no es lo mismo.

Estas personas no “comparten libros”, como ellos dicen. Lo que en realidad hacen es “distribuir libros de forma masiva”. A mí no me parece mal que se puedan enviar libros digitales por correo electrónico, por ejemplo, a los amigos, siempre que sea en unas cantidades razonables. Pero colgar un libro electrónico en una página web es una cosa muy diferente. Esto equivaldría a una editorial que hiciera copias no autorizadas de los libros de otra editorial y las regalara de forma indiscriminada. La está causando un perjuicio económico al regalar los libros, y además, sin su autorización.

Si hiciéramos caso a algunos entusiastas de epubgratis.me el futuro panorama que le quedaría a las editoriales y a los escritores es asumir que de cada obra sólo iban a vender un libro. ¡El primero! Los demás serían una descarga de ese primer libro comprado. Como según ellos es perfectamente válido dejar un libro electrónico en una web para que todo el mundo lo descargue porque equivale a compartirlo con otros, pues al final se hundiría la industria editorial.

Resumo: me parece correcto “compartir un libro digital” pero siempre que se haga por un medio que no facilite la copia a un número ilimitado de personas. Una página web no entra dentro de este modo. El correo electrónico todo lo más, sin usar listas de distribucion ni cosas similares, podría entrar dentro de lo aceptable. Lo demás es simple y llana piratería.

Y este es el terrible problema que azota a la industria editorial digital.

¿Por qué la industria editorial en España está clarísimamente inflando los precios de los libros digitales y está sacando unos catálogos digitales tan limitados (2)? Por miedo a este tipo de piratería. Porque si empiezan a sacar grandes catálogos de libros digitales y los hacen asequibles al público con precios bajos, con estos postulados tan populares en España de que “es perfectamente válido compartir ePubs sin importar cómo se haga”, en menos de dos meses se les hundiría el mercado literario. Estos postulados de esta gente que dice que “todo lo que hacen es compartir” hundirían el negocio literario de la noche a la mañana, porque con la crisis que está cayendo en nuestro país, muchos pasarían por alto su ética y aún cuando en condiciones normales comprarían libros digitales si estuvieran a buen precio, en las condiciones en las que estamos no dudarían en acudir a páginas webs como epubgratis.me, para hacerse con cualquier título, pero por la patilla.

Así que espero y deseo que la gente reflexione un poco sobre lo que está haciendo cuando sube ficheros a estos sitios web. Con libros que no tienen permiso del autor ni están en dominio público, me parece un error subirlos a estas webs. Quienes suben esos ficheros deberían pararse a pensar que con su acción están agravando todavía más el mercado literario en España y el resto de países hispanohablantes. Miles y miles de libros se quedarán sin publicar en digital por culpa de estos lugares de descargas, que provocarán el cierre de muchas editoriales.

No sé qué sería recomendable que se hiciera contra esto, si una legislación más dura, o qué. Las leyes sirven de bien poco si no existe una buena educación ciudadana y una clara concienciación sobre los problemas adonde nos lleva la piratería.

Anotaciones

(1) Digo “cierto tiempo desde que han fallecido” porque a pesar de que no estoy de acuerdo con los defensores del “todo es compartir”, también reconozco que las leyes del copyright son un exceso, y me parece un abuso tener que esperar 70 años desde la muerte del autor (o traductor) para poder disponer su obra en el dominio público. Creo que con 5 años sería más que suficiente.

(2) Aunque suscribo la mayor parte de las opiniones del autor que se queja en el foro de epubgratis.me, no comparto con él los motivos que esgrimen las editoriales españolas para justificar la escasa oferta de libros digitales (en comparación con la gigantesca oferta que ya se disfruta en otros países como EEUU). No se debe a un nuevo coste de maquetación y edición. Crear un fichero epub es muy simple sobre todo para libros editados en los últimos años, que yallevan todos un proceso digital. Se trata simple y llanamente de una defensa anti-piratería que las grandes editoriales españolas han acordado entre sí. ¿Por qué si no este rollo del DRM? Te compras un libro digital y te tienes que dar de alta en la web de Adobe para poder leerlo, y sólo te funcionará en 7 dispositivos en los que copies, y en el octavo dejará de funcionar. ¡Qué tristeza da esto! Y lo único que muestra es un miedo atroz a la piratería. ¿Es una buena forma de combatirla? En mi opinión es una forma mediocre, porque sólo funcionará a corto plazo. A la larga, según vayan pasando los años, será un fracaso. Las editoriales que adoptan el DRM ignoran lo que Internet significa. Significa movimiento social. Y eso significa que si las editoriales no sacan los libros digitales, pues entonces lo hará la gente. Todo el mundo en su casa empezará a escanear sus libros y a colgarlos en la Web. ¿Un ejemplo? La editorial Gigamesh se niega a publicar en digital “Danza de dragones”, el último libro de George R. R. Martin, supongo que por miedo a la piratería. Pues no han conseguido nada. Una simple búsqueda en Google y se pueden encontrar miles de enlaces a ePubs “caseros” de este libro. El DRM se quita con tres clics de ratón. Es una pérdida de tiempo. Al final, las editoriales, si quieren evitar la piratería, tendrán que ser más imaginativas. El DRM, poner precios altos o reducir el catálogo, a la larga, no la impedirá.

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El Logitech Solar Keyboard Folio

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Se trata de dos cosas. Por un lado es una funda, porque una vez cerrado, el conjunto da la sensación de un libro, de modo que se puede guardar el iPad cómodamente en la estantería y llevarlo de un sitio a otro con comodidad. Aquí habría que ponerle, sin embargo, un pero, y es que le falta una solapa para mantenerlo cerrado. No usa el típico sistema de imanes ni nada, con lo cual puede ser un problema si se abre ligeramente, porque si tenemos activado el sistema de detección de apertura se nos encenderá el iPad y consumirá batería.

Por otro lado es un teclado que permite colocar la pantalla del iPad en dos posiciones abatidas, de las cuales sólo una me parece práctica, en la que el iPad parece que está en un atril. Lo primero que me ha convencido de lo acertado de esta compra es que una vez fijamos el iPad a la funda es muy robusto. No nos engañemos. Se suele decir “tocar” en la pantalla del iPad, pero al final lo que hacemos todos es “aporrear” en la pantalla del iPad. Nos empezamos a animar con la pantalla y en vez de ir a toques suaves le damos unos buenos viajes. Por ello, todo lo que impida que la pantalla se vaya hacia atrás, mejor que mejor. Estas cucadas de Apple de un protector que se dobla y se convierte en un atril, o teclados que se acoplan en el extremo por medio de un anclaje, como el Ultrathin Keyboard de Logitech o el Bridge que ya comenté en la entrada anterior, todos ellos se caen al menor toque un poco más fuerte de lo normal. El Logitech Solar Keyboard Folio lleva por detrás toda la cubierta haciendo de sujección de modo que el conjunto es robusto y estable le demos el zurriagazo que le demos al “tocar” en la pantalla.

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Otro puntazo es el sistema de carga de la batería del teclado por medio de una célula fotoeléctrica. Esto nos hace olvidarnos de cargadores y enchufes. De hecho, no los trae. Y la autonomía del teclado aseguran que es de meses. Lástima que no se pueda aprovechar el cargador para la batería del propio iPad.

En cuanto al teclado y su conexión, el dispositivo parece el hermano de leche del iPad. Se entienden a la perfección desde el primer momento, enganchando con una facilidad sorprendente. Lo acoplas y entra el teclado físico en funcionamiento, ocultándose el virtual. Lo desacoplas, y regresa el teclado virtual.

La pulsación de las teclas responde a toda velocidad en pantalla. En ningún momento nos damos cuenta de que no hay cables de por medio. Todo va rápido y fluido, y simplemente nos olvidamos del aparato y nos concentramos en escribir. El teclado es duro, no blando, y hace ruidito, algo que no queda claro con las fotos. A mí, personalmente, me encanta sentir la pulsación de las teclas y no me gustan nada esos teclados de goma que se venden ahora. El teclado, eso sí, es algo más reducido que un teclado convencional, y los primeros días fallaremos más de la cuenta al teclear las letras, pero con el paso de las horas la velocidad de pulsación regresa a su ser y los errores decaen. Es una pena lo pequeñita que han hecho la tecla de borrado, pero también te acostumbras a ella.

Lo que es un gozada son esas benditas teclas de desplazamiento que ahora nos harán mucho más ágiles para corregir una letra mal escrita que está sólo dos o tres letras más atrás del lugar del cursor, o para subir de un plumazo a unas líneas por encima o por debajo, por no hablar de la facilidad para seleccionar texto con la combinación Mayús + Flechas y luego cortarlo/copiarlo/pegarlo usando las teclas de función Fn. Incluso disponemos de unas geniales teclas de función para ir seleccionando de palabra en palabra. Eso sí, para situarse en un punto más alejado de un texto, sigue siendo muy rápido un “toque” en pantalla. Al final, estoy percibiendo una cosa y es que la combinación de toques en pantalla y uso de las teclas de desplazamiento es una forma mucho más rápida de situarse por el texto que el tradicional uso del ratón del PC. Con el ratón la mano tiene que levantarse, sujetar el ratón, desplazarlo por pantalla y hacer un clic en el botón del ratón. Con el dedo, el movimiento hasta la pantalla es más breve que el recorrido que hacemos hasta el ratón. Parece una tontería, pero cuando se trata de ir corrigiendo cientos y cientos de líneas, al final es tiempo y productividad. Sinceramente, que nadie me crea y haga la prueba: se escribe más rápido con la combinación iPad + teclado físico que con un PC.

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Escribiendo con el iPad

Estaba cantado desde un principio que iba a caer un teclado físico. Seamos sinceros, el tecladito virtual del iPad es la segunda o tercera gran decepción (ya no llevo bien la cuenta) de Apple. Es muy preciso y muy rápido, pero no yo sé qué golpe en la cabeza se dio el ingeniero de Apple cuando lo diseñó. Llevamos toda la vida en los PC con una configuración de teclado completamente distinta. No sé muy bien la razón por la que han hecho unos botones tan enormes, impidiendo que se pueda poner la quinta hilera de botones de todos los teclados del planeta, la de los números y los caracteres especiales. Además, ¿qué hace el signo de cierre de exclamación junto a la coma? ¿Y el cierre de interrogación junto al punto? La ausencia de las teclas de desplazamiento es también un fastidio de los buenos. Se podría haber aprovechado una de esas gigantescas teclas con las que conmutar al teclado numérico para ponerlas ahí. Hay toda una discusión por Internet sobre si resulta conveniente o no tener teclas virtuales de desplazamiento o bien mejor gestos con el dedo para recorrer las letras y palabras de un texto o bien lo que es mejor es tocar en pantalla y obtener la lupa que nos permite situar el cursor. Ahora bien, lo que sí ya es un infierno y algo que merece un coscorrón bien dado a Apple es el método para escribir acentos. ¡Por Dios! ¡Cómo se nota que esto lo ha diseñado un equipo de angloparlantes! Vaya una porquería, por favor. Se han cargado la tecla de acento y la forma horrible que se les ha ocurrido es mantener pulsada la tecla de vocal y luego seleccionar la combinación vocal-acento que corresponda, o bien hacer un “toque hacia arriba” en la tecla de vocal. Un “toque hacia arriba” que no hay bendito a quien no le falle porque es difícil de hacer de narices, y además sólo sirve para los acentos más comunes, pero qué pasa con idiomas como el catalán, francés, u otros, en los que puede interesar tener acentos en otras letras aparte de las vocales o incluso varios acentos por vocal. Aquí sí que tengo que decir que Apple la ha fastidiado pero bien.

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Sinceramente a mí estas discusiones me parecen estériles. Lo que los usuarios queremos es opciones. A unos les puede parecer más conveniente y rápida una forma de trabajar y a otros otra. Así que lo que Apple tenía que haber hecho, y no le habría costado tanto, es haber dispuesto en las opciones de configuración del iPad de un definidor personalizado de teclados. Que el iPad viniera con dos o tres teclados virtuales entre los que elegir, pero que si no te gustan, los pudieras personalizar a tu gusto. ¿Que a tí te resultan suficientes una teclas virtuales más pequeñas, porque tienes unos dedos finos? Pues poder hacerlas más reducidas, y de este modo ganar espacio para meter otros botones. Permitir que el usuario meta más hileras de botones, e incluso que lo que se escribe al apretar ciertos botones sea personalizable. Esto abriría las puertas a teclados mucho más productivos. Imaginemos por ejemplo la típica persona que utiliza con enorme frecuencia ciertas palabras o textos. Pulsa en un botón virtual personalizado, cambia dos cosas del texto, y a seguir. Comillas y paréntesis que se abren y cierran y nos sitúan dentro de forma automática, para facilitar su escritura… Las ideas para mejorar el teclado del iPad se pueden extender al infinito. Por ejemplo, esta entrada de este blog se está escribiendo con la aplicación WordPress para el iPad, que me coloca mientras escribo un pequeño teclado con el que insertar las típicas etiquetas HTML.

Al menos Apple ha hecho algo con el sistema de reemplazos automáticos, que puede configurarse desde Ajustes / General / Teclado. Aquí podemos definir, en funciones rápidas, abreviaturas que al escribirse serán reemplazadas de forma automática. Si escribo ahora pq me lo reemplaza por “porque” a no ser que cierre la sugerencia.

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A pesar de todas estas bondades de escribir con el iPad, no hay nada como un teclado físico, con esa sensación de que hay un objeto que presionamos y hace un ruidito característico. Es el dispositivo de entrada por excelencia de cualquier aparato informático, y no hay nada que se haya igualado a él por muchos años que pasen, por lo menos no hasta que llegue Siri y los sistemas de reconocimiento por la voz, que si de verdad empiezan a funcionar bien serán sin duda un avance en la productividad a la hora de escribir. Aunque estoy seguro de que supondrán a más de uno una tediosa adaptación.

Sea como sea, tenía que caer un teclado físico. He estado buscando todo tipo de teclados físicos. Hay una burrada de ellos. Muchos. Y algunos con algunas ideas muy buenas. Me ha gustado mucho, por ejemplo, el Ultrathin Keyboard Cover de Logitech, que casi convierte al iPad en un mini-portátil, o todavía más el Bridge, que casi convierte al iPad en un MacBook, aunque por desgracia todavía no es un producto comercial. Finalmente me he decantado por el Solar Keyboard Folio de Logitech, una pequeña maravilla que pasaré a analizar en mi próxima entrada.

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En conclusión

Pues que como vemos estamos muy lejos de poder tener una aplicación comparable a un Word o un Pages en sus versiones PC. Lo que tenemos son versiones “lite”, reducidas de funcionalidad, muchas de ellas portadas de aplicaciones equivalentes para smartphones.

Es lo que he comentado en entradas anteriores. Hay una pésima implicación de las empresas de software en producir para el iPad auténticas aplicaciones productivas, aplicaciones que evidentemente requerirían de una cierta inversión en los usuarios, y no pagar 5 o 10 tristes euros, pero que estoy seguro que serían muy del agrado de los usuarios si de verdad consiguen tener el trabajo hecho y bien hecho.

Mucha gente se pregunta porqué no se puede editar un documento de Word entero y verdadero en el iPad, así, sin más. ¿Tiene alguna limitación que lo impida? En absoluto. La única limitación es que todavía ninguna empresa de software, Microsoft la primera, se ha dignado a sacar un producto completo para el iPad. Evidentemente no se trataría de meter el 100% de la funcionalidad de Word. Habría que olvidarse de las macros y de otras leches parecidas. Pero en lo que sería formatear el documento, insertar y editar elementos, etc, pues que estuviera todo.

El motivo: nadie quiere cargarse todavía la industria del PC. Porque, sinceramente, si pudieras escribir y editar un documento de Word en un aparato ligero para llevarlo consigo, de enorme autonomía y tremenda intuitividad y facilidad de uso, ¿no lo harías? Yo creo que sí. Y creo más, creo que al final es como te gustaría que fuera tu PC, y acabaría siendo, al menos para estas tareas, tu PC.

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