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Archive for 15 diciembre 2012

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No soy un gran fan de los videojuegos, pero reconozco que siento cierto atractivo por algunos de ellos, sobre todo por aquellos en los que se combina un gran entretenimiento con una historia interesante y sobre todo con una buena recreación del mundo antiguo. Recientemente se ha lanzado la última edición del juego Assassins Creed, y como yo suelo ir como tres años por detrás en estas cosas de los videojuegos, y ya que no me voy a comprar aún el último título a la venta, al menos me he propuesto jugar a las ediciones anteriores.

Una de las cosas que siempre me ha echado hacia atrás a la hora de consumir videojuegos es su precio, que siempre he considerado abusivo. Aunque un juego puede proporcionar centenares de horas de entretenimiento, esos 50 o más euros que vienen costando los últimos lanzamientos los hacen verdaderamente prohibitivos. Desde luego no es este el mejor medio para dejar de fomentar la piratería.

Ya comenté en una entrada anterior que el mundo de los libros electrónicos estaba también sufriendo de un problema similar: escasez de ideas a la hora de incentivar el consumo y a la hora de combatir la piratería.

Por eso ha sido un grato descubrimiento para mí durante este último año el servicio online de Steam. Para quienes no lo conozcan se trata de una tienda de videojuegos por Internet, donde en lugar del envío físico del disco del juego a casa, la compañía lo que nos vende es la descarga directa del juego y una serie de servicios asociados. Con una política constante de ofrecer gran cantidad de ofertas, se han convertido en el referente de la venta online de videojuegos con millones de usuarios por todo el mundo. Con descuentos de hasta el 50% y el 75% en muchos juegos, cualquiera puede beneficiarse de la compra de un título por 5 a 10 euros, un precio mucho más razonable para productos que ya llevan dos o más años en el mercado.

Esto es algo de lo que no parecen querer enterarse el resto de empresas dedicadas a la comercialización de productos multimedia digitales. Es posible hacer mucho más dinero vendiendo de otra manera y siendo imaginativos. Yo diría que son necesarios tres requisitos para ofrecer un producto que atraiga clientes:
1- Un amplio catálogo de productos. En Steam se tomaron muy en serio esto, tanto que prácticamente son raras las excepciones de videojuegos que no están disponibles en su plataforma. Su apuesta por sacar videojuegos compatibles incluso con Mac y con Linux resulta encomiable.
2- Una serie de servicios añadidos. Ya no vale con vender y olvidarse del cliente. Hay que ofrecer más, una experiencia más rica. Por ejemplo, Steam permite a los usuarios que compartan sus experiencias al jugar, que almacenen sus partidas en una copia de seguridad para nunca nadie pierda la comba de un juego por culpa de un incidente con el ordenador, etc. Todo esto da mucho más valor al producto y lo hace mucho más atractivo.
3- Por último, y más importante, el precio. Un precio específico por producto y por antigüedad del mismo. No puede costar lo mismo un producto con diez años que un lanzamiento. Steam así lo ha visto. Sus últimas novedades cuestan lo mismo que si vas a la tienda de la esquina. Pero los videojuegos antiguos tienen un precio mucho más reducido.

¿Qué enseñanzas debe extraer la industria editorial o la industria cinematográfica? Que están todas a años luz de estas premisas, y que mientras tanto están perdiendo una cantidad ingente de clientes.

Pongamos algunos ejemplos de cómo NO se hacen bien las cosas:

Amazon, que presume de ser la tienda de libros electrónicos más usada del planeta, en España según he escuchado en alguna entrevista han iniciado su andadura destacando que ofrecen gratuitos 1500 títulos de dominio público. No sé cómo pueden sentirse satisfechos con esa cantidad ridícula de títulos libres de derechos de autor. Me parece irrisoria si tenemos en cuenta que cualquier título publicado en español con anterioridad a 1937 entraría dentro de esa categoría. Otra cosa además es la calidad ínfima de esos títulos que no se han molestado ni siquiera en corregirlos de erratas y los han copiado de otros recopiladores aficionados. Una auténtica vergüenza para una empresa de semejante categoría. Algunos de los libros que estoy leyendo los estoy adquiriendo de esta manera y debo decir que me ha sorprendido desagradablemente su baja calidad. En cuanto al catálogo comercial es también de risa: unos 40000 libros frente al millón de títulos que se oferta en la página americana. Quizá la culpa de estos escuetos catálogos no sea de Amazon sino de las Editoriales, pero desde luego, Amazon debería ver que con semejantes catálogos muchos potenciales clientes se van a ver defraudados.

Youzee, como plataforma de videoclub online que ya opera en España. Otros que tal. Yo no puedo entender este modelo de negocio. ¿Alquiler de películas online a unos 2 euros para títulos que ya llevan más de dos años en el mercado? No sé cómo no les entra en la mollera comprender qué es lo que quieren los clientes: un precio, uno, y la película para tí para siempre para que la puedas ver online siempre que quieras y cuantas veces te dé la gana. Eh, y esto siempre por menos de 5 euros. 5 euros para las películas que salen por primera vez online, y precios cada vez más bajos para películas que tienen más antigüedad. Vamos, que nadie en su sano juicio pagaría más de un euro por una película como Casablanca, por ejemplo. ¡Pero ojo, estoy hablando no de un alquiler, si no de una compra perpetua, al estilo de como funciona Steam! Una vez compro un videojuego en Steam, ese juego está anotado como mío en mi cuenta de Steam a perpetuidad. ¡Eso es vender! ¡Eso es incentivar al consumidor!

Lo dicho. Existen maneras de animar al consumo de productos digitales. Existen formas muy imaginativas de combatir la penosa lacra de la piratería. Todo esto es posible. Y mientras no les entre a las empresas y a las distribuidoras relacionadas en la cabeza que deben tender a esas nuevas maneras de hacer negocio, seguiremos viendo, y con razón, cómo mucho público continúa buscando medios “alternativos” para poder disfrutar de esos contenidos.

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