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Posts Tagged ‘libro electrónico’

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Recientemente he recibido la liquidación y resultados de lo que ha sido un año a la venta de mi novela “El predicador”, que quien haya leido este blog sabrá que se ha distribuido exclusivamente en digital.

Al recibirla y ver los pobres resultados que ha obtenido me he decidido a hacerme una reflexión que quiero compartir con todos los ocasionales lectores que pudieran recaer en este blog. Quién sabe, quizá aporten ideas a otros.

En España apenas se venden libros digitales. No hace falta asegurarlo. La venta digital de libros es puramente testimonial al lado de las ventas en papel. No ocurre así en otros países. En Estados Unidos, por ejemplo, algunas tiendas como Amazon ya venden más en digital que en papel, y hablamos de tiendas que tienen una cuota enorme del mercado de los libros en ese país.

Para hacerse una idea de lo mal que está el tema bastará con que repita lo que se me comentaron a mí dos personas expertas: “Un escritor español reconocido y con buenas ventas en papel puede estar vendiendo en digital de un libro suyo no mucho más de 200 ejemplares digitales al año”.

Suena exagerado, pero no lo es. Teniendo eso en cuenta, los pésimos resultados en ventas que ha obtenido mi novela no me resultan tan gravosos. Es lo que hay.

Uno se pregunta si interesa publicar en digital, al menos en España. Quiero decir, durante este año he multiplicado cuanto he podido la labor de difusión de mi obra, creando ejemplares gratuitos en papel, contactando lectores, difundiendo la obra en las redes sociales, haciendo publicidad digital, siendo apoyado por una reputada agencia literaria, y el resultado ha sido terriblemente modesto. Y me ha supuesto un ingente gasto.

Cuando empecé esta andadura, si alguien me hubiera preguntado por el libro digital en España, le habría dicho sin dudar: “Por supuesto que interesa apostar por lo digital. Es el futuro, y además el español es un idioma muy hablado en todo el mundo, y la publicación en digital tiene la ventaja de que puede llegar con gran facilidad a todas partes.” Pero una segunda reflexión me hace considerar si no será todavía un momento muy prematuro en nuestro país para lanzarse a esta aventura, sobre todo si se es un escritor nada conocido tratando de difundir sus primeras obras.

Se piratean muchos libros, y de forma indiscrimada. Y además, o quizá a causa de esto, la oferta que hay de las editoriales es baja, lo cual hace que las tiendas digitales tengan poco contenido, y que además mucho de ese contenido esté siendo rellenado por autores que se auto-editan, de forma que las tiendas digitales tratan de compensar sus carencias, pero a costa de una pérdida irremisible de calidad y de buena imagen de cara al consumidor, que al final lo que provocan es el efecto contrario. En definitiva, una pescadilla que se muerde la cola y que ocasiona que el mundo digital no despegue en nuestro país, a pesar de las innegables ventajas que conlleva.

A eso hay que sumar la galopante crisis que vive el país y la ecuación se hace insostenible. Sencillamente, en España no conviene publicar en digital, o mejor dicho, no conviene publicar sólo en digital o promocionarse sólo en digital. Si se hace es por pura necesidad del desesperado que quiere ver publicada su obra a toda costa y evitar el riguroso filtro editorial que le impide ir por el duro camino de la venta clásica en papel.

Paradoja: lo que debería convertirse en un firme aliado de los autores noveles, se está convirtiendo en su perdición.

Alguien me dirá que esto no es así, que muchos escritores están despegando gracias a estas nuevas oportunidades digitales. Yo diría que solemos fijarnos más en los casos de éxito que en los fracasos. Frente a cada escritor que ha conseguido saltar a la fama mediante la publicación digital por medios alternativos, como la famosa autora de Sombras de Grey, nos olvidamos de los mil autores que están tratando de hacer lo mismo sin éxito alguno.

Para mí, personalmente, el éxito es algo muy relativo. Yo no mediría el éxito por las cifras de ventas. El día en que yo dí por exitosa mi novela fue el día en que un par de agentes literarios serios y de marcada experiencia me dijeron que aunque mejorable, como todo, la novela estaba muy bien escrita y merecía publicarse. A partir de ahí, que aparezca repentinamente un público para ella y se vuelva conocida ya me parece secundario en lo que al éxito se refiere. Sería agradable, pero no indicativo, de que realmente he escrito algo de calidad.

Cuando uno va a la librería y se pasea por sus estantes y se da cuenta de que se venden muchos libros cuyo único mérito es que el autor es alguien conocido de la televisión, no puede dejar de observar que al final, lo que el público quiere no es calidad literaria, sino historias y contenidos que le interesen. Da igual quién los escriba o cómo lo escriba.

No hay una fórmula exacta que determine por qué una historia va a tener éxito y otra no. Hay autores, hay un impulso interior que los motiva a escribir sobre algo que les entusiasma, y hay lectores. Y a veces los gustos de unos y otros coinciden, y a veces no. Sin ecuaciones. Son simplemente modas. Pero las modas, ya se sabe: van y vienen, y vuelven a irse y vuelven a venir.

Por lo que respecta a los autores, yo creo no podemos estar condicionados por estas cosas. Como me ha ocurrido a mí, por ejemplo. Un amigo me comentaba que me sería mucho más rentable que en lugar de publicar libros digitales de seiscientas páginas, los dividiera en pequeñas partes de no más de doscientas. Tenía toda la razón desde el punto de vista del marketing y de las expectativas del público digital, pero perdía de vista una cuestión mayor. Esto es literatura, no es solamente negocio. No escribo porque quiera ganar mucho dinero vendiendo libros. Escribo porque necesito contar cosas, porque me arde un deseo fuertísimo de contarlas, y no puedo contener esa necesidad. El número de páginas, la temática, la moda actual, los formatos, y todo lo demás, me preocupa “cero” cuando escribo. No es algo en lo que piense ni en una sóla línea mientras ocurre la escritura.

Eso viene luego, cuando te das cuenta de que sería una buena idea publicarlo, y te das cuenta de que publicar, por desgracia, sigue unas pesadas reglas de negocio. Eso viene cuando averiguas las cifras de ventas de libros, y el coste de los libros, y las pautas de lectura, y los temas más candentes, etc. Te das cuenta de que el libro está intentando competir con otros poderosísimos medios de contar historias, como la televisión, el cine, o los videojuegos. Y por desgracia para el libro, él es el más frágil de todos. Desde el punto de vista del consumidor, el libro es el objeto menos atractivo. La novela no tiene imágenes, y las imágenes tienen mucho poder de transmisión de emociones. Si el consumidor fuera quien dictara todas las normas, el libro desaparecía. Pero el libro tiene una ventaja enorme desde el punto de vista creativo: es mucho más económico que la televisión o el cine o los videojuegos. Bastan unas hojas de papel, un lápiz, y pueden surgir ahí las mayores historias. De hecho, todo empieza siempre por una hoja de papel y un lapicero, y muchos garabatos iniciales.

El libro exige al consumidor un esfuerzo. Es una historia sin imágenes. El lector tiene que hacer su composición, en su mente, de lo que está leyendo. Tiene que crear las imágenes en su cabeza. Una película, o un videojuego, son esas imágenes ya creadas para el consumidor. No tiene que esforzarse, no tiene que dedicar tanto tiempo a visualizar esa historia.

Es lo que hay. Es la era de lo digital y de los múltiples medios para contar historias. Ahora tenemos muchísimas más posibilidades que nunca, tenemos todo lo que siempre soñamos. Miles de libros al alcance de nuestro mano, miles de autores pudiendo llegar hasta nosotros y ofrecernos sus creaciones. Pero lo tenemos todo, y no tenemos nada. Porque el dinero lo trastoca todo, lo deforma y lo desvirtúa hasta volverlo una caricatura de sí mismo.

Es la era de lo digital, sí, pero es todavía demasiado pronto. Es la primera fase. La verdadera era digital, la buena, la que resulte ventajosa para todos, esa aún está por llegar.

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Image courtesy of [adamr] / FreeDigitalPhotos.net

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Cuando pensé un poco en este tema, mi primera reacción fue pensar “¿Pero es que tiene alguna desventaja?”. Pues sí, hay que pensar que no todo lo digital es perfecto. Aquí va mi lista de los 15 pros y los 15 contras del libro digital.

Ventajas:

1. No ocupa espacio, excepto el mínimo que supone el lector. El libro en papel ocupa mucho espacio y supone un problema en casa y para las bibliotecas.

2. Reduce enormemente el peso a llevar. En un lector caben miles de libros y sólo pesa unos 200gr. El peso de un lector es siempre menor que el de un libro de tamaño medio de 300 páginas.

3. Nunca se estropea, se mancha o se amarillea. Mientras tengamos una copia de seguridad el libro siempre estará en perfectas condiciones.

4. Precio menor que en papel, por ahora un cuarto más barato (y seguro que en un futuro más), lo cual es una gran ventaja para los lectores. No requiere de costes de envío y una vez comprado se empieza a disfrutar del libro al instante.

5. Reduce los costes de publicación de una editorial y acelera la publicación. Publicar un libro sólo en digital es mucho menos costoso que publicar en papel o en papel y digital a la vez.

6. Permite que los libros sean a todo color sin que ello incremente el coste del libro. Ya no hay necesidad a ediciones en blanco y negro para reducir el coste de la edición y que sea más asequible al público. (Eso sí, el libro digital en color implica la necesidad de un dispositivo lector que ofrezca pantalla a color).

7. Permite a las editoriales rescatar del olvido ediciones antiguas cuyas reimpresiones en papel ya no resultan rentables, facilitando el acceso de los lectores a obras antiguas que hasta ahora sólo podían encontrarse en bibliotecas.

8. Facilita la lectura a personas con problemas de visión. Permite aumentar o reducir el tamaño de la letra, su color, fuente y otras características que consiguen adaptar el texto a las necesidades y gustos del lector. También puede auto-leerse (mediante técnicas de text-to-speech), por lo que es más accesible a invidentes que los costosos y escasos libros en Braille.

9. Con el libro digital el autor percibe más ganancias, aprox. un 15% más.

10. Contamina menos el medio ambiente. La producción de papel emite gran cantidad de CO2 y agrava el cambio climático.

11. Recuerda en todo momento el último punto de lectura aún cuando se nos cierre accidentalmente el lector.

12. Permite tomar notas y hacer subrayados sin estropear el libro, pudiendo ver en todo momento el libro libre de anotaciones o con ellas.

13. En los modernos lectores se puede leer sin luz porque proporcionan su propia retro-iluminación.

14. Los libros se pueden comprar directamente desde el lector, ahorrando al lector la compra en librerías.

15. El libro digital ya no es sólo texto y fotos. Ahora es una aplicación interactiva y admite cientos de nuevas capacidades:
– vídeo
– contenido 3D
– música y audio en general, incluso sincronizado con la línea que se lee
– hiperenlaces entre el contenido
– búsqueda de palabras sin necesidad de índices
– mapas interactivos
– pequeñas aplicaciones interactivas: por ejemplo, un libro escolar que permite auto-evaluar a los alumnos y ofrecer una puntuación final.
– contenido multi-idioma en paralelo o en un idioma seleccionado.
– novelas tipo “Elige tu propia aventura”, cuyo desarrollo y desenlace cambia según decisiones del lector.
– animaciones y pequeños juegos
– enlace directo con las redes sociales para que los lectores compartan sus citas favoritas o se mantengan en contacto con los autores
– libros cuyo contenido se puede ir actualizando a la demanda

Desventajas del libro digital:

1. Requiere el uso de un dispositivo electrónico, sin electricidad no puede funcionar, y tiene un límite de autonomía.

2. Requiere un mínimo de conocimientos en el manejo de los lectores y en algunos casos de uso del ordenador para ciertas tareas.

3. Por ahora los catálogos son reducidos en algunos países mientras se acomete la labor de digitalización de toda la base en papel existente.

4. Permite su copiado de un modo muy sencillo, por lo que induce al problema de la piratería.

5. No es fácil el préstamo bibliotecario o entre lectores sin inducir a problemas legales y a la piratería.

6. Muchas librerías digitales introducen sistemas de protección anti-piratería (el conocido DRM) que dificultan el uso de los libros entre diferentes dispositivos.

7. Se pierde la figura del distribuidor con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo en ese sector. La facilidad de edición está popularizando la auto-edición, poniendo en peligro la figura y el papel del editor.

8. Por ahora tiene un IVA mayor que en papel, aunque eso en buena lógica cambiará y se equiparará.

9. No puede ser firmado por un autor con una dedicatoria a no ser que el libro disponga, a modo de aplicación, de una funcionalidad similar, que por ahora no es lo habitual.

10. Es difícil de regalar de un modo tradicional, aunque también existen modos digitales de hacer el regalo de un libro.

11. Existen muchos formatos propietarios para los ficheros de libros, creando el problema de la incompatibilidad entre dispositivos lectores y la necesidad de cierto manejo del ordenador para subsanar este problema.

12. Las pantallas, sobre todo las retro-iluminadas, a veces no resultan cómodas para un lector al que le gusta la lectura en papel tradicional.

13. El dispositivo lector requiere al final de su vida útil de un proceso de reciclado más costoso y contaminante que el de los libros en papel.

14. En algunos formatos de libro digital (como el EPUB y otros) no es posible hacer referencias a páginas, pues no existe el concepto de página sino que el texto se amolda al tamaño del dispositivo.

15. Los libros digitales no huelen a papel ni tienen tacto, y muchos lectores disfrutan de ese contacto físico cuando leen.

Bueno, no es oro todo lo que reluce, está claro. Aunque personalmente creo que  el libro digital ha venido para quedarse y con el paso del tiempo terminará por imponerse, dejando al libro papel como artículo de regalo y para nostálgicos, al igual que ya ha pasado con el correo postal.

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Voy a cambiar un momento de tema para tratar un asunto que me parece de suma actualidad y que me afecta de manera muy sensible.

Qué duda cabe de que con la llegada y la proliferación de los libros digitales en detrimento de los libros en papel se están produciendo una serie de situaciones en el mundo editorial que están convulsionando sus cimientos. Pero hay ciertos argumentos que se suelen defender en los típicos debates sobre el tema con los que no estoy de acuerdo, y quisiera decir algo al respecto.

Recomiendo la lectura en esta página web epubgratis.me de este hilo de su foro epubgratis.me/node/697. Ofrece un buen ejemplo de cuáles suelen ser las opiniones que se esgrimen respecto a qué se considera “correcto” o “incorrecto” en el asunto de “compartir libros digitales”. Yo no concuerdo con muchos de los motivos con los que se justifican las descargas desde esta web, sobre todo cuando hablamos de obras recientes.

Vayamos por partes.

El libro digital es un nuevo producto editorial que poco o nada tiene que ver con el clásico libro en papel. El libro en papel es un producto físico. Ocupa un espacio, tiene un peso, requiere almacenarse, transportarse, y la única forma en que puede compartirse con otras personas es mediante su préstamo, lo que implica que la persona que lo presta (el dueño del libro), deja de tenerlo en su poder mientras el libro es prestado.

Con el libro digital no podemos seguir usando la palabra “compartir” o “prestar”. Un libro digital no se “comparte” ni se “presta”. Cuando el libro físico se presta la persona que lo hace pierde el uso del libro. Con el libro digital eso no ocurre, porque es algo virtual, y no existe en forma física.

Nadie comparte un fichero informático. Se hace una copia. Se clona el fichero. Nadie en su sano juicio entregaría a otra persona un fichero informático y se quedaría sin él. Con el libro físico eso es justamente lo que pasa. Si yo le presto un libro a alguien, me quedo sin el libro durante el tiempo que lo he prestado. Pero si hago lo mismo con un libro digital, no me quedo sin mi libro.

Por tanto, ese manido concepto de que “compartir libros digitales no es incorrecto porque es como prestar libros en papel”, e incluso todavía más, que “compartir libros digitales sin permiso del autor tampoco es incorrecto”, a mí no me parece nada cierto.

El libro digital es otra manera perfectamente válida de leer un libro, y por tanto, a todos efectos, un fichero digital equivale a un libro. Hacer una copia de un libro digital equivale a tener una fotocopiadora en casa. La diferencia, por supuesto, está en la tremenda facilidad con la que se pueden copiar y transmitir libros digitales frente a lo que supondría hacer lo mismo con una fotocopiadora. Nadie tiene ni el dinero ni las ganas de ponerse a fotocopiar libros, gastando un montón de papel, para luego enviarlos por mensajero a todo aquel con el que se quisiera compartir esos libros.

Sin embargo, con el libro digital, ¡eso es justo lo que está pasando! Porque el libro digital no tiene las limitaciones del libro en papel. Y todos estos forofos de la página epubgratis.me, con cada libro que suben a la web, están dándole a un botón de una fotocopiadora en su casa y están enviando a todo el mundo ese libro gratis. Si eso lo hacemos únicamente con libros cuyos autores ya hace cierto tiempo que han fallecido (1), me parece perfecto. Si eso lo hacemos de forma limitada a unos cuantos amigos, también me parece bien. Pero que esto se haga con autores vivos y sin pedirles autorización, o bien que se haga de un modo tal que cualquiera, desde cualquier parte del mundo, pueda tener acceso a una copia de un libro que no ha comprado, pues eso ya no es lo mismo.

Estas personas no “comparten libros”, como ellos dicen. Lo que en realidad hacen es “distribuir libros de forma masiva”. A mí no me parece mal que se puedan enviar libros digitales por correo electrónico, por ejemplo, a los amigos, siempre que sea en unas cantidades razonables. Pero colgar un libro electrónico en una página web es una cosa muy diferente. Esto equivaldría a una editorial que hiciera copias no autorizadas de los libros de otra editorial y las regalara de forma indiscriminada. La está causando un perjuicio económico al regalar los libros, y además, sin su autorización.

Si hiciéramos caso a algunos entusiastas de epubgratis.me el futuro panorama que le quedaría a las editoriales y a los escritores es asumir que de cada obra sólo iban a vender un libro. ¡El primero! Los demás serían una descarga de ese primer libro comprado. Como según ellos es perfectamente válido dejar un libro electrónico en una web para que todo el mundo lo descargue porque equivale a compartirlo con otros, pues al final se hundiría la industria editorial.

Resumo: me parece correcto “compartir un libro digital” pero siempre que se haga por un medio que no facilite la copia a un número ilimitado de personas. Una página web no entra dentro de este modo. El correo electrónico todo lo más, sin usar listas de distribucion ni cosas similares, podría entrar dentro de lo aceptable. Lo demás es simple y llana piratería.

Y este es el terrible problema que azota a la industria editorial digital.

¿Por qué la industria editorial en España está clarísimamente inflando los precios de los libros digitales y está sacando unos catálogos digitales tan limitados (2)? Por miedo a este tipo de piratería. Porque si empiezan a sacar grandes catálogos de libros digitales y los hacen asequibles al público con precios bajos, con estos postulados tan populares en España de que “es perfectamente válido compartir ePubs sin importar cómo se haga”, en menos de dos meses se les hundiría el mercado literario. Estos postulados de esta gente que dice que “todo lo que hacen es compartir” hundirían el negocio literario de la noche a la mañana, porque con la crisis que está cayendo en nuestro país, muchos pasarían por alto su ética y aún cuando en condiciones normales comprarían libros digitales si estuvieran a buen precio, en las condiciones en las que estamos no dudarían en acudir a páginas webs como epubgratis.me, para hacerse con cualquier título, pero por la patilla.

Así que espero y deseo que la gente reflexione un poco sobre lo que está haciendo cuando sube ficheros a estos sitios web. Con libros que no tienen permiso del autor ni están en dominio público, me parece un error subirlos a estas webs. Quienes suben esos ficheros deberían pararse a pensar que con su acción están agravando todavía más el mercado literario en España y el resto de países hispanohablantes. Miles y miles de libros se quedarán sin publicar en digital por culpa de estos lugares de descargas, que provocarán el cierre de muchas editoriales.

No sé qué sería recomendable que se hiciera contra esto, si una legislación más dura, o qué. Las leyes sirven de bien poco si no existe una buena educación ciudadana y una clara concienciación sobre los problemas adonde nos lleva la piratería.

Anotaciones

(1) Digo “cierto tiempo desde que han fallecido” porque a pesar de que no estoy de acuerdo con los defensores del “todo es compartir”, también reconozco que las leyes del copyright son un exceso, y me parece un abuso tener que esperar 70 años desde la muerte del autor (o traductor) para poder disponer su obra en el dominio público. Creo que con 5 años sería más que suficiente.

(2) Aunque suscribo la mayor parte de las opiniones del autor que se queja en el foro de epubgratis.me, no comparto con él los motivos que esgrimen las editoriales españolas para justificar la escasa oferta de libros digitales (en comparación con la gigantesca oferta que ya se disfruta en otros países como EEUU). No se debe a un nuevo coste de maquetación y edición. Crear un fichero epub es muy simple sobre todo para libros editados en los últimos años, que yallevan todos un proceso digital. Se trata simple y llanamente de una defensa anti-piratería que las grandes editoriales españolas han acordado entre sí. ¿Por qué si no este rollo del DRM? Te compras un libro digital y te tienes que dar de alta en la web de Adobe para poder leerlo, y sólo te funcionará en 7 dispositivos en los que copies, y en el octavo dejará de funcionar. ¡Qué tristeza da esto! Y lo único que muestra es un miedo atroz a la piratería. ¿Es una buena forma de combatirla? En mi opinión es una forma mediocre, porque sólo funcionará a corto plazo. A la larga, según vayan pasando los años, será un fracaso. Las editoriales que adoptan el DRM ignoran lo que Internet significa. Significa movimiento social. Y eso significa que si las editoriales no sacan los libros digitales, pues entonces lo hará la gente. Todo el mundo en su casa empezará a escanear sus libros y a colgarlos en la Web. ¿Un ejemplo? La editorial Gigamesh se niega a publicar en digital “Danza de dragones”, el último libro de George R. R. Martin, supongo que por miedo a la piratería. Pues no han conseguido nada. Una simple búsqueda en Google y se pueden encontrar miles de enlaces a ePubs “caseros” de este libro. El DRM se quita con tres clics de ratón. Es una pérdida de tiempo. Al final, las editoriales, si quieren evitar la piratería, tendrán que ser más imaginativas. El DRM, poner precios altos o reducir el catálogo, a la larga, no la impedirá.

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